Son casi las 9 de la mañana, estamos llegando a la frontera y todavía estamos un poco dormidos. Nos encontramos con lo que nos parece el tipo control de carreteras ruso, hay que reducir la velocidad, hacer un stop y luego pasar despacio por delante del policía de turno. Justo cuando estamos a punto de acelerar para continuar camino, oímos unos gritos saliendo de la garita del puesto de control. En ese momento, al ver los edificios delante nuestra nos damos cuenta del error: no es un control de carreteras, es el puesto fronterizo. Bajo del coche con los pasaportes y la documentación y me dirijo al guardia que está hecho una fiera. Apenas habla inglés pero intento explicarle nuestra confusión y me deshago en disculpas. El sigue enfadado y me señala los galones de su chaqueta para darme a entender que si quiere me la puede liar. Cuando se tranquiliza un poco, revisa los pasaportes y me dice "present". Ya estamos: quiere un regalo, pero nosotros no estamos dispuestos a aflojar dinero. Me hago el loco al estilo habitual: no entiendo, España ,mongol rally, Ulan bator... mientras el insiste: "present" y galones en la chaqueta... Al final cedo y digo "souvenir", a lo que él asiente con la cabeza. Vuelvo al coche, cojo una bolsa de la "caja de souvenirs" del asiento trasero y se la entrego con una enorme sonrisa y la siguiente explicación:
-Souvenir, Barcelona.
Él mira la bolsa extrañado y pregunta: ¿F. C. Barcelona?
-No, No, Barcelona ciudad. Yo Barcelona, bolsa de Barcelona...
Antes de darle tiempo a pensárselo mucho, recojo los pasaportes, sonrío de nuevo y dejo al guardia dándole vueltas a una bonita bolsa de color naranja y con la inscripción: "Independientes por Rábade"
Por lo demás, pasamos la frontera sin problemas. No hay colas y el personal de ambos lados es muy amable con nosotros. Estamos en Rusia... de nuevo...
A las 12 llegamos a estación del tren de Barnaul y nos ponemos a hacer sitio en el coche para acoger al nuevo integrante del equipo. Es un trabajo complicado pero como Pablo habla ruso, creemos que merece la pena el esfuerzo. El tren llega puntual y es difícil explicar la alegría que nos llevamos al vernos. Parecía complicado que esto saliera bien, fue complicado que saliera bien e increíblemente salió bien...
Compramos unas brochetas de pollo en un puesto callejero, algo de bebida en el supermercado y reanudamos la marcha. Nuestra intención es tomar la M52 en dirección a la frontera mongola. Esta carretera es conocida como "Chuysky Trakt". Discurre siguiendo el curso de un río y según hemos leído en la guía de L. Planet y foros como BMW Riders, debería de ser uno de esos tramos que hacen que valga la pena el viaje.
A media tarde pasamos Gorno-Altaysk y nos encontramos con una zona llena de turistas rusos. El paisaje de montaña y un caudaloso río hacen que al pie de la carretera se agolpen un montón de empresas que ofrecen la posibilidad de practicar rafting o de recorrer rutas a caballo o en bicicleta. Pero en cuanto avanzamos algunos kilómetros más la cosa va cambiando: la carretera empieza a volverse más solitaria, el paisaje de montaña más salvaje y el aspecto de los pueblos que vamos pasando deja ver que la vida en esta zona debe de ser bastante dura.
Se acaba el día y decidimos que no merece la pena seguir hasta la frontera. Probablemente cuando lleguemos esté cerrada y además tendríamos que terminar este tramo de carretera de noche. Así que acampamos al lado de un río y hacemos una hoguera que aprovechamos para asar los últimos chorizos que nos quedan en la despensa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario