martes, 31 de julio de 2012

Día 31. Embajada Rusa

Siguiendo las recomendaciones del día anterior, nos plantamos delante de la embajada a las 8 de la mañana. Cuando llegamos nos encontramos unas 15 personas esperando en las proximidades de la gran verja metálica de color gris que cierra el paso al interior del recinto. Nos llama la atención que no estén haciendo cola, simplemente se limitan a pasear o permanecen sentados en las marquesinas del autobús. Intento preguntar  si están esperando para solicitar un visado, pero allí nadie habla ni una palabra de inglés y lo único que logro es que algunos asientan con la cabeza a la palabra "visa" pero me da la sensación de que obtendría la misma respuesta a la palabra "ensaladilla". Al cabo de un rato, observamos que llegan un par de personas que se apuntan en una hoja de papel colgada en un tablón a a la derecha de la verja. La hoja tiene varias columnas con encabezamientos en cirílico y nos imaginamos que seguramente alguna de ellas sea de solicitud de visados.Por eso la gente no guarda cola: tenemos que apuntarnos en la columna correcta. Otra opción es apuntarse en todas, aún a riesgo de estar solicitando un trabajo limpiando letrinas en la estepa. Optamos por dar una nueva batida en búsqueda de alguien que hable inglés: han llegado varias personas más y tenemos suerte con una chica de unos 16 años que nos indica la columna correcta. Estamos de 14 en la lista de espera.
A eso de las 9:15 la cantidad de gente esperando se ha incrementado de forma considerable, ya debemos de ser unos 40 ó 50. La gente comienza a agruparse alrededor de la estrecha puerta de entrada situada en el medio de la verja y parece que, a pesar de la listas de espera, todo el mundo quiere el primer puesto en la salida de parrilla. La tensión aumenta cuando a una chica la empujan contra la puerta metálica y ella responde con un puñetazo en el pecho a una de las personas que le rodean. El guardia de seguridad de la entrada permanece en su garita como si la cosa no fuese con él, pero afortunadamente algunas de las personas que están alrededor de la tangana intervienen poniendo un poco de orden y calmando los ánimos.
A las 9:30 descubrimos el curioso sistema de los rusos. La verja no se va a abrir permitiendo el paso al interior de la embajada, sino que una voz habla por un intercomunicador al lado de la puerta indicando cuantas personas pueden pasar: 3 de visados y 2 de pasaportes. La puerta se abre durante un breve instante y los 5 afortunados entrar a la embajada. Continúa el goteo de gente, se aproxima nuestro turno y nos preguntamos qué nos  espera en el interior. A las 11:30 nos toca a nosotros: cruzamos la verja y el patio hasta la puerta principal. Enseñamos los pasaportes al guardia de la entrada que nos señala la ventanilla número 2. Nos acercamos al funcionario y casi no nos lo podemos creer cuando nos habla en un correcto inglés. Le explico que queremos solicitar un visado de tránsito y él nos pide el formulario.
- ¿Qué formulario?.Nosotros venimos de parte de la embajada española. ¿No le han informado de nuestro caso?
Él nos mira con cara medio de risa y medio de sorpresa. Pues no... nadie le ha contado nada de nuestro caso. Yo insisto y de paso exagero un poco:
-Ayer la embajada española se puso en contacto con el embajador ruso a causa de un error en nuestro visado. Nos mandaron venir hoy y nos dijeron que bastaba con traer una fotocopia del pasaporte.
Al funcionario se le borra la cara medio de sorpresa y ya sólo le queda la de risa. Educadamente me dice que no sabe nada al respecto mientras con la mirada me explica: chaval, sin formulario no hay visado.

Nos da la sensación de que no vamos a sacar nada en limpio y en este caso, es mejor no enfadarse ni perder los papeles, al fin y al cabo, vamos a tener que volver al día siguiente y es mejor no encontrarnos a este chico en el modo "quisquilloso". Nos aseguramos de lo que necesitamos exactamente para tramitar el visado: cubrir el formulario en Internet,  llevar una copia impresa con una foto pegada, fotocopias de los pasaportes y de la documentación del coche. Además si pagamos unos 75 dolares por cabeza podemos obtener el visado el mismo día.

-¿Así que si mañana traigo estos  papeles y pago las tasas me dais el visado en el día?
-Mañana la embajada está cerrada. Hasta el miércoles nada...

Enorme mazazo. Ya son casi las 12, es imposible intentarlo hoy y hasta el miércoles no podremos continuar camino. Volvemos a la embajada española. Rafael nos explica que los rusos son muy suyos para estas cosas  y que a pesar de lo dicho ayer por teléfono no parece que podamos hacer mucho más. Intentan ponerse en contacto con la embajada rusa pero ya pasa de las 12:30 y ni siquiera cogen el teléfono. Nos ayudan al cubrir el formulario de solicitud  porque, aunque está en inglés, para llegar a él es necesario navegar por varias páginas que están en ruso cerrado y si no fuera por la ayuda de la traductora lo íbamos a tener complicado.
Con el dichoso formulario impreso y todas las fotocopias necesarias y alguna más por si acaso,  nos vamos a comer y regresamos al hotel a reponernos del disgusto. Aprovechamos la tarde para buscar un taller donde cambiarle el aceite y el filtro al coche, pero cierran sobre las 6 y cuando llegamos ya es demasiado tarde. Así que dejamos para mañana el turismo y la mecánica.




lunes, 30 de julio de 2012

Día 30. Atrapados en Astaná

Dudamos entre ir a la embajada rusa directamente o pasarnos primero por la embajada española, por si acaso pueden echarnos una mano con la obtención del visado ruso. Al final decidimos ir primero a nuestra embajada, así que allí estamos a primera hora explicándoles lo que nos ha sucedido. Hablamos con Rafael, a quien queremos agradecer tanto  la ayuda que nos prestó como su amabilidad. Tras contarle lo sucedido, nos explica que no suelen tener casos como el nuestro. El problema más habitual con ciudadanos extranjeros es el de los que se les pasa la fecha de salida del visado y se dan de bruces con las reglas de los Kazajos para estos casos: diez días detenidos y una multa de las gordas...
En cualquier caso, nos van a ayudar hablando directamente con la embajada rusa para ver qué se puede hacer. Tras menos de una hora de espera, Rafael nos dice que ya les han explicado nuestra situación a los rusos: participantes en el Mongol Rally,  el error cometido por la empresa de visados (o por la embajada rusa en Madrid) y el hecho de que un compañero nos está esperando del otro lado de la frontera. Al parecer, tenemos que esperar un rato más porque van a consultarlo con el cónsul. Cuando ya hemos desgastado el suelo del consulado de tanto mover los píes en el mismo sitio, llega la esperada respuesta: los rusos nos van a dar un visado de tránsito. Nos manda ir al día siguiente a la embajada y al parecer, solo tenemos que llevar una fotocopia de nuestro pasaporte. El horario de la embajada para la tramitación de visados es de 9:30 a 12:30, pero nos recomiendan ir sobre las 8 de la mañana debido a que suele haber mucha gente haciendo cola desde primera hora.
No queda otra que esperar, pero estamos tan cansados y tenemos tan pocas ganas de hacer turismo, que nos limitamos a buscar un sitio donde hacer fotocopias de los pasaportes, una tienda de fotografía donde hacernos unas fotos (por si acaso), comer algo e irnos al hotel a descansar toda la tarde. Mañana tendremos que ir a la embajada rusa y la verdad es que estamos algo preocupados: ¿nos darán el visado el mismo día? ¿habrá alguien que hable inglés?

domingo, 29 de julio de 2012

29 de Julio. Frontera rusa.

Hoy esperamos un día tranquilo: cruzar la frontera por  Shemonaikha y recoger a Pablo en la estación del tren de Pospelikha. Salimos de Oskemen y a eso de las 12 cruzamos la parte Kazaja de la frontera sin incidentes. La escasa cola y la habitual cordialidad del personal de aduanas hacen que nos parezca que vamos a despedirnos de este país con buen sabor de boca a pesar de las multas que nos llevamos de recuerdo.
La sorpresa nos la vamos a encontrar en el control de pasaportes ruso. Como es habitual, aparcamos el coche y nos dirigimos a la ventanilla correspondiente. El guardia revisa  nuestros visados y vemos que no para de darle vueltas al pasaporte buscando algo. Le señalamos el visado y él nos da a entender que no es válido, al parecer es de una sola entrada y por tanto ya está agotado. El policía no habla inglés, pero nosotros insistimos en que tiene que haber algún error: el visado tiene que ser de dos entradas. En ese momento, entre todos los caracteres escritos en un cirílico profundo del que no entendemos ni una palabra, vemos un fatídico 1. Sólo hay un 1 , ni rastro de un 2. Lógicamente, nos desesperamos al mismo tiempo que el policía comienza a enfadarse cada vez más.  Al parecer, los de control de pasaportes de Kazajistán no deberían habernos dejado pasar al no tener el visado ruso en regla. Al menos, tenemos la suerte de que en la cola hay un chico ruso que habla inglés y nos hace de traductor. No hay ninguna posibilidad de obtener un visado de tránsito y tenemos que volver a Kazajistán, lograr que anulen el sello de salida de nuestro visado y dirigirnos a la embajada rusa en Astana para solicitar un nuevo visado.
Tras sacudirnos de encima el disgusto y las ganas de volver directamente a España a prenderle fuego a las oficinas de Turismo de Rusia por la faena que nos han hecho al equivocarse en la tramitación del visado, nos subimos al coche y avisamos a Pablo de lo sucedido. Entre una cosa y otra, cuando logramos ponernos en marcha ya son las 2 de la tarde y tenenos que recorrer los aproximadamente 1000 km que nos separan de Astana con la intención de llegar de madrugada e intentar tramitar el visado el lunes.  Tal vez alguno estáis pensando que parte de la culpa es nuestra por no revisar el visado, pero entre que está solamente en cirílico y que además no vimos nuestros pasaportes hasta el día anterior a la salida de Klenova, lo cierto es que no tuvimos muchas posibilidades de darnos cuenta del error.
Durante el camino a Astana nos cruzamos con un equipo inglés que, al vernos pasar a toda pastilla y en dirección contraria a Mongolia, paran en el arcén para hablar con nosotros. Tras una corta explicación, continuamos viaje hasta llegar al hotel sobre las  2 de la mañana. Al día siguiente comienza una nueva aventura: la de la embajada rusa...

sábado, 28 de julio de 2012

27 y 28 de Julio

Hoy nos dirigimos a Oskemen, es una etapa de unos 800 km pero, por lo que sabemos, las carreteras están en buen estado. Hacemos el viaje sin problemas ni incidentes.


Mañana tenemos una jornada de descanso que aprovecharemos para revisar el coche.
El domingo 29, cruzaremos la frontera rusa para recoge a Pablo y continuar viaje hasta Mongolia. Es muy poco probable que logremos disponer de conexión a Internet en los próximos días, por lo que se aproxima un apagón digital....


jueves, 26 de julio de 2012

26 de Julio

Por la mañana retomamos el camino hacia Taldyqordan. La escasez de gasolineras en esta zona nos pilla desprevenidos, el coche está en la reserva y la cosa no pinta bien. Vemos unas instalaciones militares y nos acercamos a preguntar a los soldados que están de guardia. Después del habitual apretón de manos y la charla sobre España, Mongolia, Madrid y Barcelona, uno de ellos se ofrece a llevarnos a por un poco de gasolina a un lugar de la aldea. La próxima gasolinera está a más de 30 Km y la cosa parece un poco justa.
Voy con él en su coche y para hablar idiomas distintos, la verdad es que mantenemos una buena conversación.
Llegamos a una casa, que en España más bien clasificaríamos como chabola, en la que al parecer venden gasolina. Entro en la casa, en la habitación de la izquierda juegan dos niñas y en lo que podría ser el salón se apilan garrafas y botellas de gasolina de distintas tonalidades. Me da la sensación de que en el patio trasero debe haber toda una refinería ilegal.... Les indico que me pongan 10 litros en la garrafa y acordamos el precio. La madre busca un embudo y una de las niñas se acerca para sujetarlo, me agacho para hacerlo yo, pero antes de que logre hacerlo ya está vertiendo la gasolina que salpica en la cara a la pequeña que apenas debe de tener 4 años. Se limpia la cara sin inmutarse en un gesto que demuestra que está acostumbrada a realizar ese trabajo. Esto me dará que pensar durante bastante tiempo.
Al regresar agradecemos la ayuda de nuestro amigo con una botella de licor café y una clase se inglés tipo "Barrio Sésamo" sobre " caliente/frio", frio para indicarle como tomarlo.
Llegamos al hotel a una hora razonable y encontramos una auténtica cervecería alemana en la que cenar y aprovecharnos de su wifi para revisar el correo y escribir algo en este blog.

miércoles, 25 de julio de 2012

25 de Julio

Mientras nos dedicábamos a buscar y cruzar la frontera se ha hecho de noche. Conducimos hasta Shymkent donde dormimos en el hotel Ordabasy. Por la mañana continuamos nuestro viaje con dirección a Almaty. Nos toca otra nueva jornada de yincana, en este caso dedicada a los radares. Al contrario que en UZ las carreteras son buenas autopistas en perfecto estado pero con tramos con inexplicables límites de 50 o 60 km/h. La policía se aposta con todo un arsenal de radares a la caza del conductor montados en trípodes en la mediana, camuflados en coches aparcados bajo un puente, de mano en los cambios de rasante.
La primera vez nos pillan desprevenidos: 104 en un tramo de 50. No nos queda otra más que negociar y pagar la multa (nos queda el consuelo de que en España nos hubiera salido muchísimo más caro). Nos libramos varias veces pero vuelven a pillarnos despistados colocando 2 controles separados por escasos quilómetros. Esta vez solo íbamos a 64 y nos sale más económico. ¿Tendrán un bonomulta o algún tipo de tarifa plana?
Llegamos a Almaty bastante tarde y perdimos mucho tiempo buscando un hotel en las afueras que no logramos localizar. Nos dirigimos al centro de la ciudad y de nuevo nos resulta imposible dar con el hotel que buscábamos. Encontramos otro de los que figuran en la guía, pero es demasiado caro (120 euros) , así que nos dirigimos a la salida de Almaty, llevamos más de 2 horas dando vueltas y el asiento del coche empieza a tener cara de hotel.

martes, 24 de julio de 2012

24 de Julio

Nos dirigimos hacia Samarkanda, la carretera está en buen estado y llegamos sin incidentes. El Registan es impresionante, a pesar de que visitarlo a mediodía y con un sol de justicia no ayuda mucho a valorarlo en su justa medida. Aprovechamos para ver la mezquita de Bibi-Khanym. Según la leyenda, fue construida por la esposa de Tamerlán Bibi Khanum mientras este estaba de campaña fuera de la ciudad con la intención de darle una gran sorpresa a su regreso.
Durante nuestra visita nos encontramos con un pequeño grupo de turista españoles:
- ¿Y vosotros con qué agencia habéis venido?
- Con ninguna. Venimos en coche desde nuestra casa...
Cuando, momentos más tarde,  se despiden de nosotros todavía tengo la sensación de que no nos han creído...



Continuamos nuestro camino en dirección a Tashkent, con intención de cruzar la frontera a una hora prudencial, pero al llegar allí unos policías a los que preguntamos cómo llegar a la frontera, nos dicen que está cerrada y que debemos cruzar por Chinoz. Eso nos obliga a retroceder 70 km, además, no existen señalización que indique en donde desviarse para ir al puesto fronterizo. Nos equivocamos de salida y nos dedicamos a preguntar a los que nos encontramos por el camino, pero cada uno parece indicarnos una cosa diferente y terminamos dando vueltas por carreteras secundarias, casi sin tráfico, anocheciendo y con la gasolina bajo mínimos. Al final logramos dar otra vez con la autovía, tomamos otra salida que resulta ser la correcta y tras preguntar en una tienda, nos dirigen en la dirección adecuada.
Al llegar a la frontera nos encontramos con un grupo de policías que nos piden los pasaportes y nos dan a entender que quieren una propinilla por dejarnos pasar. No estamos dispuestos a darles dinero pero como vamos sobrados de reservas de licor café (salimos de Lugo con 18 botellas), decidimos dejarles un par de ellas. El sistema funciona y el "Spanish Vodka" nos abre las puertas de salida. Si me quedaran entradas en el visado creo que volvería a entrar solo para ver el estado de los guardias al cabo de media hora.
Salimos de UZ. sin más incidentes, pero en el lado de KZ todos los guardias están en plan recaudatorio. Aparcamos el coche y nos dirigimos al control de pasaportes. El que está de guardia en la puerta nos pregunta si tenemos espray anti-mosquitos y que si le podemos dar. Me suena más a petición que a exigencia y como llevamos de sobra, decidimos darle un bote. Voy a buscarlo al coche y cuando se lo entrego me da un tremendo abrazo que ni que me fuera a casar con la más fea de sus hijas. Parece agradecerlo de veras así que no nos  arrepentimos de dárselo. En control de aduanas están dispuestos a sacar también tajada y aquí no nos queda más remedio que aflojarle unos dólares a un inspector y una botella de licor café al que revisa el coche para evitar que nos tengan allí toda la noche. Hasta el guardia que abre la verja para salir intenta sacar algo pero con éste nos hacemos los locos a lo bestia, totalmente decididos a no darle nada. Nos salimos con la nuestra, las puertas se abren: estamos de nuevo en KZ.

lunes, 23 de julio de 2012

23 de Julio

Nuestra intención es salir temprano para llegar a Bukhara a una hora prudencial. Nos han comentado que la carretera está en obras y que para recorrer los 380 km que separan ambas ciudades son necesarias unas 9 horas. Descubrimos que decir que la carretera está en obras es un eufemismo que significa que ha sido bombardeada por una escuadrilla de cazas de combate. Lo más lógico a la hora de construir una autopista parece hacerlo por tramos, pero aquí están construyendo casi 150 km a la vez. Eso quiere decir que tenemos que circular por una carretera destruida por el tráfico de camiones y maquinaria pesada de las obras, mientras a escasos metros vemos una vía de dos carriles sin asfaltar en perfecto estado. El cubre cárter del coche nos salva de daños mayores en más de una ocasión y el traqueteo es continuo mientras el termómetro marca 42 grados y nosotros sin aire acondicionado. El paisaje en algunos momentos es totalmente desértico y las dunas de arena invaden la carretera. Con tanto calor, nos acordamos de un anuncio que vimos en Polonia en el que una gallina en chándal mira a un pollo frito: seguimos sin tener ni idea de qué mensaje quiere transmitir el publicista pero el calor nos debe estar reblandeciendo los sesos.
Ya cerca de Bukhara, nos encontramos con Carlos y su C15 parados en el arcén. Al cruzarse con un camión se le abrió el capó, golpeándose contra el parabrisas y rompiéndole el cristal. Lleva ya casi 80 km circulando así y además el motor se le calienta por lo que de vez en cuando tiene que parar a esperar que baje la temperatura.
Finalmente llegamos a Bukhara a eso de las 5, tras 8 horas de camino. Ducha en el hotel y un paseo por la ciudad. Se nota que aquí hay más vida turística: a las 10 de la noche todavía hay bazares abiertos y los vendedores son políglotas consumados a la hora de ofrecer sus productos.

domingo, 22 de julio de 2012

22 de Julio

Después de pasar la frontera contábamos con dormir cerca de Moynaq, para ver los barcos varados en el mar de Aral. La carretera continúa siendo tan mala que es difícil sumar quilómetros y al final toca dormir otra vez en el coche. Por la mañana visitamos Moynaq, según la guía de L. Planet debería ser una ciudad casi fantasma pero nos encontramos con bastante gente por sus calles y un animado mercado: tal vez el lago artificial que se construyó para "compensar" el retroceso del mar (ahora está a unos 180 km de distancia) esté ayudando a recuperar la economía de la zona y devolver la vida a la ciudad.
Tras la visita y las obligadas fotos, nos dirigimos a Khiva. Llegamos a media tarde y dando un paseo entre sus minaretes nos encontramos con Carlos, que viaja él solito en su C15 desde Madrid hasta Siberia. Pasamos un buen rato con él y cenamos en un restaurante por unos 5 euros cada uno. Al atardecer, somos ya pocos los turistas que quedamos. Se ve que es una de esas ciudades que los viajes organizados visitan por la mañana (según Carlos a esas horas había varios autobuses con turistas) y se van a dormir a otra parte. La verdad es que ellos se lo pierden: en las últimas horas del día es cuando Khiva resulta más atractiva.

sábado, 21 de julio de 2012

21 de Julio

Por la mañana salimos de Atirau con dirección a la frontera de Uzbekistán. Hasta Beyneu la carretera está en perfecto estado pero desde ahí en adelante cambia de forma radical: el asfalto desaparece y lo sustituyen la tierra y los baches. Además, el tráfico de camiones es intenso y se levantan enormes nubes de polvo q nos impiden abrir las ventanillas para combatir el calor. Cuando al fin llegamos a la frontera nos encontramos con una cola de camiones de varios quilómetros de largo. Los camioneros pasean en calzoncillos, juegan a las cartas o descansan tumbados en grupo a la sombra del camión (quien a buen camión se arrima…). La verdad es que no es de extrañar ya que después nos enteramos de que a veces pueden pasarse hasta 8 días esperando para cruzar la frontera.
Apenas hay coches, así que pasamos rápidamente la parte de Kz. pero luego tuvimos que estar un par de horas esperando al sol para pasar la de Uzbekistán: le estaban dando preferencia a los camiones y nos tocó esperar. La espera se ve recompensada con la amabilidad con que nos trataron los guardias. Son chicos jóvenes y como somos los primeros en pasar por allí están muy interesados por nosotros. Uno de ellos, al ver mi cámara de fotos me pide si le puedo enseñar fotos de España. Otro, al inspeccionar nuestro botiquín, me pregunta, más por curiosidad que por otra cosa, para qué es cada uno de los medicamentos. Como de alguno no me acuerdo, le digo q tengo que mirar las instrucciones del médico. Saco el manual de medicina del viajero del doctor P. y tengo que hacer esfuerzos para no reírme cuando el policía me pide que se lo deje y lo empieza a revisar como si fuera un documento oficial mientras lee el nombre de alguna medicina como por ejemplo el "me aguanto"
Al final pasamos la frontera entre saludos y apretones de manos. Comienza nuestro viaje por Uzbekistán y sus magníficas carreteras. Unos días más adelante, un camionero polaco nos diría "Uzbekistán catastrof". Pronto íbamos a descubrir la razón...

viernes, 20 de julio de 2012

Viernes 20 de julio. Durante el dia.


Llegamos a la parte rusa de la frontera y apenas hay un par de coches esperando. Nada más llegar vemos que la "vida" en esta frontera es mas relajada que en la letona. Es muy temprano y somos casi los primeros, en la parte rusa apenas revisan nuestros pasaportes, le echan un vistazo al coche y poco más. Unos metros más adelante, en el lado kazajo, vemos que la organización tiene un enfoque alternativo. Paramos el coche el lado de la barrera y como no aparece nadie, me bajo y me dirijo a la caseta de guardia que contiene un policía con escasa disposición a trabajar. Mientras le entrego los pasaportes, llega un grupo de gente que quiere cruzarla pie, se amontonan a mi alrededor mientras meten la cabeza por la ventanilla de la caseta, conmigo delante, como si quisieran cruzar la frontera por ese agujero. Lo cierto es que parecen muy intrigados por nuestros pasaportes y se esfuerzan en revisarlos junto con el guardia. Finalmente, el grupo nos da el visto bueno, la barrera se abre y avanzamos hacia la zona de control. Paramos el coche, nos bajamos y comienza un procedimiento que se repetirá en casi todos los demás puntos fronterizos del viaje: cerrar el coche, ir a control de aduanas para cubrir una hoja para la importación temporal del vehículo, luego ir a control de pasaportes y por último el propietario del coche retrocede hasta el mismo para que lo revise el agente de aduanas. Nos sorprende la enorme amabilidad con la que nos tratan, al llegar nos dan la mano y varios agentes se acercan para hacernos preguntas sobre nosotros y el coche. Uno de ellos habla algo de inglés y le traduce la respuesta a los demás. El caso es que caso tuvimos que dedicar mas tiempo a las relaciones sociales que al papeleo. En poco más de una hora ya estábamos conduciendo por  Kazajistán.
Nos separan unos 289 km de Atyrau. Durante los primeros km, el asfalto está en un estado aceptable, pero poco a poco se va deteriorando hasta convertirse en una muestra de formaciones geológicas: fallas, picos, cadenas montañosas, cañones y fosas de todos los tamaños se alternan continuamente, haciendo que la suspensión no pare de trabajar y que tengamos que estar muy atentos a por donde pasan los neumáticos. Cuando logramos  llegar, estamos realmente cansados así que buscamos un hotel en donde descansar un rato para luego dar un paseo, cenar algo y dormir hasta el día siguiente.
Atyrau tiene el aspecto de cualquier ciudad occidental y no deja de contrastar con los pequeños pueblos de calles sin asfaltar que hemos visto a lo largo del trayecto desde la frontera y que parecen pertenecer a otro país y a otro tiempo.

Viernes 20 de julio. Por la noche.


Seguimos conduciendo en dirección a Volgogrado. Nuestra intención es  pasar de largo y dormir en algún hotel a lo largo del curso del Volga. Según la guía de Lonely Planet es una zona turística y a lo mejor podemos descansar y hacer alguna excursión por la mañana temprano. Volgogrado no nos defrauda: nueva prueba de orientación entre carteles engañosos. Pero al menos esta vez, los policías de los 2 controles que nos cruzamos están entretenidos con otros conductores y no parecen fijarse en nuestro Corsa con ruedas en el techo. Los km pasan y los hoteles no aparecen por lo que la cosa parece que comienza a torcerse de nuevo. Cuando vemos una señal de hotel, nos llevamos una enorme alegría, entro a preguntar pero la "recepcionista", con pinta de levantadora de pesos rusa afectada por un lote de hormonas defectuosas, no me deja explicarle nada mientras me hace gestos de que me marche de allí. Parece que toca conducir un rato más... Siguen sin aparecer hoteles, así que decidimos continuar conduciendo y pasar Astracán de noche.
Nos esperaba una gincana de las buenas. A la entrada de la ciudad hay un control de policía, pero el agente esta distraído y cuando intenta hacerme un gesto para que nos detengamos ya casi lo hemos rebasado. Al cabo de apenas un minuto conduciendo por una amplia avenida veo unas luces en el espejo retrovisor que me dan mala espina, así que apago las luces del coche y giro a la derecha para camuflar el coche bajo uno árboles en una explanada oscura. Al cabo de unos segundos vemos pasar un coche de policía buscando una piñata que golpear. Esperamos un poco deseando que se pierdan siguiendo los carteles indicadores de la comisaría y pasamos a la siguiente prueba: encontrar el camino hacia la frontera. Tras estar un rato perdidos y dando vueltas, logramos llegar al puente flotante que se ve en la foto y nada más cruzarlos nos damos cuenta de que ya son casi 5 de la mañana y de que el otro lado del río parece otro mundo, en el que las facciones y el carácter de la gente cambian de forma considerable.

jueves, 19 de julio de 2012

Jueves 19 de julio


Son las 10 de la noche del día19, no para de diluviar, no podemos montar la tienda  y no logramos encontrar un solo hotel abierto, así que decidimos seguir conduciendo hasta pasar Orel y luego dormir lo que se pueda en el coche.
Lo cierto es que moverse por una ciudad rusa sin GPS es como una especie de yincana. Básicamente los tipos de carteles indicadores son: los que no existen, los que están escondidos y los que no se entienden. Además no es extraño que una avenida amplia de dos carriles termine en una carretera llena de baches que parece imposible que te lleve a esa carretera nacional que estás buscando, aunque al final así sea.
Además en Orel íbamos a descubrir que la yincana cuenta con otra prueba de puntuación especial: ¡que no te pille la policía!
Estamos convencidos de que un policía al que se nos ocurrió preguntar por la salida de la ciudad  nos preparó una encerrona: nos dio unas indicaciones que nos metieron en una calle sin salida y de una sola dirección. Es decir, puedes entrar en ella pero luego no puedes volver a salir. Esto no tiene lógica alguna y la señal de dirección prohibida estaba descolorida y claramente "fuera de uso". El caso es que mientras estamos dando la vuelta y, teóricamente, circulando en sentido contrario aparecen dos coches de policía que se paran delante nuestra bloqueándolos el paso.  Se bajan seis policías, y nos piden el "pasaporte" del coche. Le damos el permiso de circulación al que parece tener la voz cantante. Empieza a mirarlo por todas partes como si fueran las instrucciones de la lavadora y no supiera qué programa seleccionar. Luego nos pide el carné de conducir. Por señas, nos da a entender que íbamos por dirección prohibida y que por eso te quitan el carné de 3 a 6 meses. Lógicamente, yo me hago el loco, hablando en español y con cara de no entender nada. Él insiste, me manda subir al asiento delantero del coche policial e intenta explicármelo de nuevo dibujando en un papel; yo insisto en no entender nada y le doy un libro ruso-español con frases del tipo "soy entrenador de delfines".
Comienza a pasar páginas, buscando palabras que le sirvan para algo: "retraso"', "3 meses" y me señala mi carné. Como veo que empieza a perder la paciencia, yo empiezo a comprender. Le doy a entender que no vimos la señal, que vamos muy lejos y que nos perdone. En este punto está claro que lo que buscan es sacar algo de dinero, ya que en ningún momento  apunta mis datos en ningún impreso ni habla de llevarme a la comisaria. Sigo haciéndome el loco hasta que de nuevo se vuelve a impacientar, en ese punto, decidimos abandonar la incapacidad mental transitoria y dibujamos en el papel: " $?" . Me pide que escriba una cifra. A partir de ahí comienza un regateo en el que tachamos y escribimos cifras. Yo digo20, el 200... Al final cerramos el trato en 40$, seguro que 20 habrían bastado, pero la falta de experiencia me llevó a comenzar por una cantidad demasiado elevada. Después de pagar, muy amablemente, nos escoltan a la salida de la ciudad.
Son más de las 5, seguimos conduciendo hasta que a las 6 paramos a dormir un par de horas y arrancamos de nuevo con dirección a Volgogrado.
Otro control de policía en la carretera. Esta vez tenemos suerte: nos paran, el policía se da una vuelta alrededor de coche con cara de curiosidad, nos pregunta de dónde somos, se ríe y nos dice que sigamos. 
Pasamos Volgogrado a última hora de la tarde con idea de buscar un hotel para dormir. Pero, de nuevo, nuestros planes se van a torcer,..



Tragando millas por Rusia adelante

miércoles, 18 de julio de 2012

Miércoles 18 de Julio


Nos levantamos y tras un delicioso desayuno tradicional lituano,  salimos a las 8 de la mañana para llegar a las 11 a la frontera rusa.
 
 En la cola de espera vamos haciendo haciendo amigos a base de compartir galletas. Coincidimos con un taxista letón que, por señas, nos da a entender que tenemos que cubrir un impreso en ruso que parece ser una declaración de aduanas. La verdad es que no tenemos ni idea de lo que pone y nos quedamos con la misma cara que si nos pidiesen que cubramos las especificaciones de un sputnik. La suerte se pone de nuestro lado y se nos acerca una alemana que aunque no forma parte del Mongol Rally, también van en coche a Mongolia y nos ayuda a cubrirlo. Lo malo es que sus conocimientos de ruso son limitados y tampoco tiene muy claro algunas de las instrucciones. A las 14 horas pasamos el control correspondiente al lado letón y a las 16 la del lado ruso. Comenzamos a conducir por unas carreteras en buen estado pero con la lluvia acompañándonos sin parar. Esperamos acampar o buscar un hotel barato, pero nuestros planes van a torcerse bastante.



Frontera Rusa detrás del típico medio de transporte soviético: el Cadillac Escalade.

martes, 17 de julio de 2012

Martes 17 de julio


Hoy nos esperaba otra etapa maratoniana. Esperábamos recorrer los algo más de los 1000 Km. que nos separaban de la frontera rusa, pero las obras y la falta de carteles indicadores en Varsovia nos hicieron perder un tiempo de lo más valioso. No ha parado de llover en todo el día y el tráfico en las carreteras polacas y lituanas era denso y con una gran cantidad de camiones pesados  levantando auténticas cortinas de agua.  Esto ha hecho que para recorrer 900 Km. hasta la frontera con Letonia necesitáramos conducir todo el día sin parar más que para comer un bocadillo. Además hemos llegado muy tarde al pequeño pueblo de Utena, en Lituania ,y parecía muy difícil encontrar un hotel donde dormir. En una gasolinera nos dicen que hay un pequeño hotel, pero al llegar a él nos lo encontramos cerrado. En ese momento llega un Golf con una chica acompañada por tres chicos, dos de los cuales se aferran a sus botellas como un bebé a un biberón. La chica habla inglés, al parecer es la encargada del hotel,  pero está completo y se ofrece a guiarnos hasta otro que está en las afueras y que pueden tener habitaciones libres. Contra lo que puede dictar la lógica, decidimos seguir al golf  modelo botellón, en plena noche y por carreteras secundarias hasta las afueras del pueblo: malo será... Al final tenemos suerte y terminamos en un  hotel rural, confortable y a buen precio.

lunes, 16 de julio de 2012

Lunes 16 de julio

Klenova, República Checa, tras pasar el control de la organización, que básicamente consiste en decir "hola estamos aquí" y recoger un lote de regalos que incluye una bolsita de toallitas perfumadas (suponemos que para contrarrestar la ausencia de duchas en el cuartel),  nos despedimos del resto de participantes y salimos dirección Polonia.

En la República Checa para circular por las autovías es necesario disponer de una pegatina que se pone en el limpiaparabrisas. Tras un par de intentos infructuosos para conseguir la nuestra en una gasolinera, decidimos que lo mejor es hacernos los locos y entrar en la autovía sin ella. Al fin y al cabo, llevamos el coche forrado de pegatinas: malo será que no les sirva alguna...
Afortunadamente, logramos salirnos con la nuestra y cruzar la frontera con Polonia sin llevarnos una multa de recuerdo.

A las las 8, decidimos parar en un hotel de carretera donde a cambio de 15 euros por persona obtenemos una habitación doble y cena.
Al final del día, nos damos cuenta de que hay dos cosas que van a desaparecer de nuestro viaje de forma casi definitiva: las autovías y la posibilidad de comunicarnos con alguien en un lenguaje que no sea el de señas. Aquí los que hablan inglés son pocos y están bien escondidos.

Parrilla de salida, entre dos potentes Ford.


domingo, 15 de julio de 2012

Domingo 15 de julio

Nos levantamos, desayunamos y ponemos rumbo a Klenova, República Checa, lugar de salida del Mongol Rally.

Al cruzar la frontera checa nos llama la atención la cantidad de casinos y night clubs que bordean ambos lados de la carretera. A los españoles nos gusta ir a Portugal a comprar toallas y a los alemanes parece que les gusta ir a la República Checa a ...bueno, ellos sabrán.

Según la descripción de la organización, esperábamos encontrar un bonito lugar de acampada a los pies de un impresionante castillo, pero la realidad es que el lugar nos recuerda a una base de entrenamiento de "Spetsnaz"(fuerzas especiales rusas) abandonada y nos quedamos con la sensación de estar montando la tienda de campaña en el cuartel de Garabolos. Menos mal que la buena compañía del resto de participantes compensaba cualquier carencia.


sábado, 14 de julio de 2012

Sábado 14 de julio

Después de haber conducido el viernes hasta las 5 de la mañana, hora a la que encontramos un hotel abierto en las proximidades de Bergerac, el sábado nos esperaba una nueva etapa maratoniana de 1.100 km hasta  Nuremberg en Alemania.

La verdad es que no tuvimos mucha suerte con el tiempo. No paró de diluviar durante la mayor parte del camino mientras que miles de conductores que iban o regresaban de vacaciones nos rodeaban por todas partes.

Conducir es estas condiciones es realmente agotador y, a pesar del buen estado de las carreteras, terminamos realmente cansados. 

Salida

 Ayer viernes, en medio de un auténtico día de veranito galaico, nos despedimos de familia y amigos, objetivo del día Burdeos, con parada para cenar en Pamplona. Dejamos unas fotos del momento de la salida.
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jueves, 12 de julio de 2012

Nos vamos

Hace algo más de un año uno de los integrantes de nuestro equipo dijo: "El mes de Julio del 2012 me marcho a Mongolia, si alguien quiere venir conmigo me avisa". Esta frase queda separada del día de hoy por un montón de horas de dedicación a este proyecto: documentarse sobre el rally, buscar mapas y preparar la ruta, elaborar el  proyecto, buscar patrocinadores, encontrar un coche,  obtener los visados, decidir la ruta definitiva, mantener el espacio web, preocuparse del material necesario, perseguir patrocinadores, preparar el coche, modificar la ruta definitiva, vender camisetas a cualquier incauto desprevenido, conseguir los tablets y demás material didáctico, ¿dije ya lo de los patrocinadores?...
Al final, hemos logrado estar preparados para esta pequeña y modesta aventura. Recuerdo todo lo que he leído sobre  las penurias vividas por los primeros exploradores polares: meses metidos en una cueva excavada en el hielo, comiendo carne de foca, iluminados por grasa de foca y cubiertos por grasa de foca hasta el extremo de que sus ropas se sostenían en pie por si mismas. ¡Eso sí que eran aventureros y lo que nosotros vamos a hacer no deja de ser un pequeño viaje de placer en comparación! De cualquier forma, este viaje no hubiera sido posible sin la ayuda de los patrocinadores y todos los amigos que nos habéis prestado vuestra ayuda. Queremos daros las gracias en nuestro nombre, y seguro que también en el de los chicos del  Lotus Children´s Center, que nos esperan al final del camino.



Intentaremos mantener este blog actualizado siempre que nos sea posible, así que no dejéis de pasaros por aquí de vez en cuando para saber de nosotros....

Manual de medicina del viajero

En cualquier viaje suelen surgir contratiempos y lo único que se puede hacer es estar lo mejor preparados posible para afrontarlos. Como muestra de nuestra preparación sin igual, hemos logrado hacernos con un documento más valioso que el mismísimo Códice Calixtino. Se trata de un ejemplar manuscrito de la única página que contiene el  Manual de Medicina del Viajero del doctor C. P. y que nos permitirá afrontar con total seguridad y confianza cualquier emergencia médica que se cruce en nuestro camino: