En cualquier caso, nos van a ayudar hablando directamente con la embajada rusa para ver qué se puede hacer. Tras menos de una hora de espera, Rafael nos dice que ya les han explicado nuestra situación a los rusos: participantes en el Mongol Rally, el error cometido por la empresa de visados (o por la embajada rusa en Madrid) y el hecho de que un compañero nos está esperando del otro lado de la frontera. Al parecer, tenemos que esperar un rato más porque van a consultarlo con el cónsul. Cuando ya hemos desgastado el suelo del consulado de tanto mover los píes en el mismo sitio, llega la esperada respuesta: los rusos nos van a dar un visado de tránsito. Nos manda ir al día siguiente a la embajada y al parecer, solo tenemos que llevar una fotocopia de nuestro pasaporte. El horario de la embajada para la tramitación de visados es de 9:30 a 12:30, pero nos recomiendan ir sobre las 8 de la mañana debido a que suele haber mucha gente haciendo cola desde primera hora.
No queda otra que esperar, pero estamos tan cansados y tenemos tan pocas ganas de hacer turismo, que nos limitamos a buscar un sitio donde hacer fotocopias de los pasaportes, una tienda de fotografía donde hacernos unas fotos (por si acaso), comer algo e irnos al hotel a descansar toda la tarde. Mañana tendremos que ir a la embajada rusa y la verdad es que estamos algo preocupados: ¿nos darán el visado el mismo día? ¿habrá alguien que hable inglés?
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