viernes, 20 de julio de 2012

Viernes 20 de julio. Por la noche.


Seguimos conduciendo en dirección a Volgogrado. Nuestra intención es  pasar de largo y dormir en algún hotel a lo largo del curso del Volga. Según la guía de Lonely Planet es una zona turística y a lo mejor podemos descansar y hacer alguna excursión por la mañana temprano. Volgogrado no nos defrauda: nueva prueba de orientación entre carteles engañosos. Pero al menos esta vez, los policías de los 2 controles que nos cruzamos están entretenidos con otros conductores y no parecen fijarse en nuestro Corsa con ruedas en el techo. Los km pasan y los hoteles no aparecen por lo que la cosa parece que comienza a torcerse de nuevo. Cuando vemos una señal de hotel, nos llevamos una enorme alegría, entro a preguntar pero la "recepcionista", con pinta de levantadora de pesos rusa afectada por un lote de hormonas defectuosas, no me deja explicarle nada mientras me hace gestos de que me marche de allí. Parece que toca conducir un rato más... Siguen sin aparecer hoteles, así que decidimos continuar conduciendo y pasar Astracán de noche.
Nos esperaba una gincana de las buenas. A la entrada de la ciudad hay un control de policía, pero el agente esta distraído y cuando intenta hacerme un gesto para que nos detengamos ya casi lo hemos rebasado. Al cabo de apenas un minuto conduciendo por una amplia avenida veo unas luces en el espejo retrovisor que me dan mala espina, así que apago las luces del coche y giro a la derecha para camuflar el coche bajo uno árboles en una explanada oscura. Al cabo de unos segundos vemos pasar un coche de policía buscando una piñata que golpear. Esperamos un poco deseando que se pierdan siguiendo los carteles indicadores de la comisaría y pasamos a la siguiente prueba: encontrar el camino hacia la frontera. Tras estar un rato perdidos y dando vueltas, logramos llegar al puente flotante que se ve en la foto y nada más cruzarlos nos damos cuenta de que ya son casi 5 de la mañana y de que el otro lado del río parece otro mundo, en el que las facciones y el carácter de la gente cambian de forma considerable.

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