martes, 24 de julio de 2012

24 de Julio

Nos dirigimos hacia Samarkanda, la carretera está en buen estado y llegamos sin incidentes. El Registan es impresionante, a pesar de que visitarlo a mediodía y con un sol de justicia no ayuda mucho a valorarlo en su justa medida. Aprovechamos para ver la mezquita de Bibi-Khanym. Según la leyenda, fue construida por la esposa de Tamerlán Bibi Khanum mientras este estaba de campaña fuera de la ciudad con la intención de darle una gran sorpresa a su regreso.
Durante nuestra visita nos encontramos con un pequeño grupo de turista españoles:
- ¿Y vosotros con qué agencia habéis venido?
- Con ninguna. Venimos en coche desde nuestra casa...
Cuando, momentos más tarde,  se despiden de nosotros todavía tengo la sensación de que no nos han creído...



Continuamos nuestro camino en dirección a Tashkent, con intención de cruzar la frontera a una hora prudencial, pero al llegar allí unos policías a los que preguntamos cómo llegar a la frontera, nos dicen que está cerrada y que debemos cruzar por Chinoz. Eso nos obliga a retroceder 70 km, además, no existen señalización que indique en donde desviarse para ir al puesto fronterizo. Nos equivocamos de salida y nos dedicamos a preguntar a los que nos encontramos por el camino, pero cada uno parece indicarnos una cosa diferente y terminamos dando vueltas por carreteras secundarias, casi sin tráfico, anocheciendo y con la gasolina bajo mínimos. Al final logramos dar otra vez con la autovía, tomamos otra salida que resulta ser la correcta y tras preguntar en una tienda, nos dirigen en la dirección adecuada.
Al llegar a la frontera nos encontramos con un grupo de policías que nos piden los pasaportes y nos dan a entender que quieren una propinilla por dejarnos pasar. No estamos dispuestos a darles dinero pero como vamos sobrados de reservas de licor café (salimos de Lugo con 18 botellas), decidimos dejarles un par de ellas. El sistema funciona y el "Spanish Vodka" nos abre las puertas de salida. Si me quedaran entradas en el visado creo que volvería a entrar solo para ver el estado de los guardias al cabo de media hora.
Salimos de UZ. sin más incidentes, pero en el lado de KZ todos los guardias están en plan recaudatorio. Aparcamos el coche y nos dirigimos al control de pasaportes. El que está de guardia en la puerta nos pregunta si tenemos espray anti-mosquitos y que si le podemos dar. Me suena más a petición que a exigencia y como llevamos de sobra, decidimos darle un bote. Voy a buscarlo al coche y cuando se lo entrego me da un tremendo abrazo que ni que me fuera a casar con la más fea de sus hijas. Parece agradecerlo de veras así que no nos  arrepentimos de dárselo. En control de aduanas están dispuestos a sacar también tajada y aquí no nos queda más remedio que aflojarle unos dólares a un inspector y una botella de licor café al que revisa el coche para evitar que nos tengan allí toda la noche. Hasta el guardia que abre la verja para salir intenta sacar algo pero con éste nos hacemos los locos a lo bestia, totalmente decididos a no darle nada. Nos salimos con la nuestra, las puertas se abren: estamos de nuevo en KZ.

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