Klenova, República Checa, tras pasar el control de la organización, que básicamente consiste en
decir "hola estamos aquí" y recoger un lote de regalos que incluye una
bolsita de toallitas perfumadas (suponemos que para contrarrestar la
ausencia de duchas en el cuartel), nos despedimos del resto de
participantes y salimos dirección Polonia.
En la República Checa para circular por las autovías es necesario disponer de una pegatina que se pone en el limpiaparabrisas. Tras un par de intentos infructuosos para conseguir la nuestra en una gasolinera, decidimos que lo mejor es hacernos los locos y entrar en la autovía sin ella. Al fin y al cabo, llevamos el coche forrado de pegatinas: malo será que no les sirva alguna...
Afortunadamente, logramos salirnos con la nuestra y cruzar la frontera con Polonia sin llevarnos una multa de recuerdo.
A las las 8, decidimos parar en un hotel de carretera donde a cambio de 15 euros por persona obtenemos una habitación doble y cena.
Al final del día, nos damos cuenta de que hay dos cosas que van a desaparecer de nuestro viaje de forma casi definitiva: las autovías y la posibilidad de comunicarnos con alguien en un lenguaje que no sea el de señas. Aquí los que hablan inglés son pocos y están bien escondidos.
Parrilla de salida, entre dos potentes Ford.
En la República Checa para circular por las autovías es necesario disponer de una pegatina que se pone en el limpiaparabrisas. Tras un par de intentos infructuosos para conseguir la nuestra en una gasolinera, decidimos que lo mejor es hacernos los locos y entrar en la autovía sin ella. Al fin y al cabo, llevamos el coche forrado de pegatinas: malo será que no les sirva alguna...
Afortunadamente, logramos salirnos con la nuestra y cruzar la frontera con Polonia sin llevarnos una multa de recuerdo.
A las las 8, decidimos parar en un hotel de carretera donde a cambio de 15 euros por persona obtenemos una habitación doble y cena.
Al final del día, nos damos cuenta de que hay dos cosas que van a desaparecer de nuestro viaje de forma casi definitiva: las autovías y la posibilidad de comunicarnos con alguien en un lenguaje que no sea el de señas. Aquí los que hablan inglés son pocos y están bien escondidos.
Parrilla de salida, entre dos potentes Ford.
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