jueves, 19 de julio de 2012

Jueves 19 de julio


Son las 10 de la noche del día19, no para de diluviar, no podemos montar la tienda  y no logramos encontrar un solo hotel abierto, así que decidimos seguir conduciendo hasta pasar Orel y luego dormir lo que se pueda en el coche.
Lo cierto es que moverse por una ciudad rusa sin GPS es como una especie de yincana. Básicamente los tipos de carteles indicadores son: los que no existen, los que están escondidos y los que no se entienden. Además no es extraño que una avenida amplia de dos carriles termine en una carretera llena de baches que parece imposible que te lleve a esa carretera nacional que estás buscando, aunque al final así sea.
Además en Orel íbamos a descubrir que la yincana cuenta con otra prueba de puntuación especial: ¡que no te pille la policía!
Estamos convencidos de que un policía al que se nos ocurrió preguntar por la salida de la ciudad  nos preparó una encerrona: nos dio unas indicaciones que nos metieron en una calle sin salida y de una sola dirección. Es decir, puedes entrar en ella pero luego no puedes volver a salir. Esto no tiene lógica alguna y la señal de dirección prohibida estaba descolorida y claramente "fuera de uso". El caso es que mientras estamos dando la vuelta y, teóricamente, circulando en sentido contrario aparecen dos coches de policía que se paran delante nuestra bloqueándolos el paso.  Se bajan seis policías, y nos piden el "pasaporte" del coche. Le damos el permiso de circulación al que parece tener la voz cantante. Empieza a mirarlo por todas partes como si fueran las instrucciones de la lavadora y no supiera qué programa seleccionar. Luego nos pide el carné de conducir. Por señas, nos da a entender que íbamos por dirección prohibida y que por eso te quitan el carné de 3 a 6 meses. Lógicamente, yo me hago el loco, hablando en español y con cara de no entender nada. Él insiste, me manda subir al asiento delantero del coche policial e intenta explicármelo de nuevo dibujando en un papel; yo insisto en no entender nada y le doy un libro ruso-español con frases del tipo "soy entrenador de delfines".
Comienza a pasar páginas, buscando palabras que le sirvan para algo: "retraso"', "3 meses" y me señala mi carné. Como veo que empieza a perder la paciencia, yo empiezo a comprender. Le doy a entender que no vimos la señal, que vamos muy lejos y que nos perdone. En este punto está claro que lo que buscan es sacar algo de dinero, ya que en ningún momento  apunta mis datos en ningún impreso ni habla de llevarme a la comisaria. Sigo haciéndome el loco hasta que de nuevo se vuelve a impacientar, en ese punto, decidimos abandonar la incapacidad mental transitoria y dibujamos en el papel: " $?" . Me pide que escriba una cifra. A partir de ahí comienza un regateo en el que tachamos y escribimos cifras. Yo digo20, el 200... Al final cerramos el trato en 40$, seguro que 20 habrían bastado, pero la falta de experiencia me llevó a comenzar por una cantidad demasiado elevada. Después de pagar, muy amablemente, nos escoltan a la salida de la ciudad.
Son más de las 5, seguimos conduciendo hasta que a las 6 paramos a dormir un par de horas y arrancamos de nuevo con dirección a Volgogrado.
Otro control de policía en la carretera. Esta vez tenemos suerte: nos paran, el policía se da una vuelta alrededor de coche con cara de curiosidad, nos pregunta de dónde somos, se ríe y nos dice que sigamos. 
Pasamos Volgogrado a última hora de la tarde con idea de buscar un hotel para dormir. Pero, de nuevo, nuestros planes se van a torcer,..



Tragando millas por Rusia adelante

2 comentarios:

  1. Moitos animos deste curruncho de Ferrol,xa sei que estades
    ben en por Tayikistan malia todos esos imprevistos,con desexos que teñades un bo camiño, apertas Luis

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