Hoy nos esperaba otra etapa maratoniana. Esperábamos
recorrer los algo más de los 1000
Km . que nos separaban de la frontera rusa, pero las obras
y la falta de carteles indicadores en Varsovia nos hicieron perder un tiempo de
lo más valioso. No ha parado de llover en todo el día y el tráfico en las
carreteras polacas y lituanas era denso y con una gran cantidad de
camiones pesados levantando auténticas cortinas de agua. Esto ha
hecho que para recorrer 900 Km .
hasta la frontera con Letonia necesitáramos conducir todo el día sin
parar más que para comer un bocadillo. Además hemos llegado muy tarde al
pequeño pueblo de Utena, en Lituania ,y parecía muy difícil encontrar un hotel donde dormir.
En una gasolinera nos dicen que hay un pequeño hotel, pero al llegar a él nos lo encontramos cerrado. En ese momento llega un Golf con una chica acompañada
por tres chicos, dos de los cuales se aferran a sus botellas como un bebé a un biberón.
La chica habla inglés, al parecer es la encargada del hotel, pero
está completo y se ofrece a guiarnos hasta otro que está en las afueras y que pueden tener habitaciones libres. Contra lo que puede dictar la lógica, decidimos
seguir al golf modelo botellón, en plena noche y por carreteras
secundarias hasta las afueras del pueblo: malo será... Al final tenemos suerte
y terminamos en un hotel rural, confortable y a buen precio.
Muy bien chicos, darle caña pero con cuidado…ánimo, que malo será.
ResponderEliminarMenos mal que tengo un ofrecido un rosario diario al cura de la parroquia........ para que digan que no funciona.
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